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TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 01NOVIEMBRE2026.- En la zona indígena otomí de Toluca, los hogares se preparan con esmero para recibir a sus seres queridos fallecidos. Sofía Aguilar, originaria de San Cristóbal Huichochitlán en Toluca, junto con su familia, instala una ofrenda tradicional para sus difuntos. La ofrenda se basa en un petate, y el lugar se llena del olor a copal, ya que sahúma previo a su instalación. Las velas se encienden para iluminar el camino de los muertos, y se ofrece agua como símbolo de purificación. Posteriormente, se colocan frutas como manzanas, guayabas, naranjas mandarina, caña, ciruelas, plátanos, camotes y pan, incluyendo bolillos y pan de muerto. Figuras como muñecas, canastas y conejos adornan la ofrenda. Mientras menciona a cada uno de sus difuntos, Sofía coloca sus platos de comida favoritos, como pollo con mole, carne de res con col y tamales agrios de haba y otros sabores. También se incluyen tortillas, café y otras bebidas como refresco, cerveza y tequila, que eran del gusto de sus seres queridos en vida. Además, instalan algunas plantas de olor como romero y pericón, ya que los olores eran del gusto de sus difuntos. En el Día de Muertos, Sofía, junto con sus hijas y nietas, prepara cada platillo con cariño, esperando que sean del agrado de sus seres queridos que ya no están. Al final, corona la ofrenda con ceras y la adorna con flor de cempasúchil, creando un camino que guía a sus difuntos de regreso a casa. Sofía continúa la tradición que heredó de sus padres, abuelos y suegros, para recordar a sus familiares que ya no están con ellos. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM
Autor: Crisanta Espinosa Aguilar
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