v3.0.0
POZA RICA, VERACRUZ, 12OCTUBRE2025.- En la Central de Abastos las escenas son de desolación: tomates, papas y cebollas cubren los techos y las calles internas como si la corriente los hubiera arrojado sin rumbo. Las bodegas y los locales están convertidos en montones de lodo y restos de lo que fueron toneladas de alimentos básicos. Los comerciantes trabajan con palas y cubetas, intentando limpiar entre el barro endurecido, sin maquinaria ni apoyo gubernamental. “Todo se perdió, no quedó nada”, lamenta Amado, mientras observa su bodega vacía. “Cada local tenía más de 70 toneladas de producto. Ahora solo tenemos lodo y el olor a podrido”. A su alrededor, otros vendedores se suman a la faena improvisada, sacando cajas podridas y frutas fermentadas bajo un sol que hace más difícil soportar el ambiente. FOTO: CARLOS NAVA/CUARTOSCURO.COM
Autor: Carlos Nava
ID: 1051649