• miércoles, 3 de junio de 2026

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Artesanas Naupan

Estrella Josento

NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM

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NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM

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NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM

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NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM

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NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM

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NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM

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NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM

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NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 12 MAYO2026.- Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México, acompañada por Santiago Nieto Castillo, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), artesanos reconocidos de Metepec, durante la obtención de la Declaratoria de Indicación Geográfica Protegida del Árbol de la Vida de Metepec. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 12 MAYO2026.- Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México, acompañada por Santiago Nieto Castillo, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), artesanos reconocidos de Metepec, durante la obtención de la Declaratoria de Indicación Geográfica Protegida del Árbol de la Vida de Metepec. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 12 MAYO2026.- Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México, acompañada por Santiago Nieto Castillo, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), artesanos reconocidos de Metepec, durante la obtención de la Declaratoria de Indicación Geográfica Protegida del Árbol de la Vida de Metepec. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 12 MAYO2026.- Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México, acompañada por Santiago Nieto Castillo, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), artesanos reconocidos de Metepec, durante la obtención de la Declaratoria de Indicación Geográfica Protegida del Árbol de la Vida de Metepec. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 12 MAYO2026.- Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México, acompañada por Santiago Nieto Castillo, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), artesanos reconocidos de Metepec, durante la obtención de la Declaratoria de Indicación Geográfica Protegida del Árbol de la Vida de Metepec. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 12 MAYO2026.- Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México, acompañada por Santiago Nieto Castillo, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), artesanos reconocidos de Metepec, durante la obtención de la Declaratoria de Indicación Geográfica Protegida del Árbol de la Vida de Metepec. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 12 MAYO2026.- Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México, acompañada por Santiago Nieto Castillo, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), artesanos reconocidos de Metepec, durante la obtención de la Declaratoria de Indicación Geográfica Protegida del Árbol de la Vida de Metepec. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 12 MAYO2026.- Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México, acompañada por Santiago Nieto Castillo, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), artesanos reconocidos de Metepec, durante la obtención de la Declaratoria de Indicación Geográfica Protegida del Árbol de la Vida de Metepec. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 08MAYO2026.- Una mujer dependiente de tienda muestra la cerámica artesanal de alta gama durante la inauguración de la nueva sucursal de la diseñadora Perla Valtierra, ubicada en avenida Parque España 17 en la colonia Roma Norte. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 08MAYO2026.- Una mujer dependiente de tienda muestra la cerámica artesanal de alta gama durante la inauguración de la nueva sucursal de la diseñadora Perla Valtierra, ubicada en avenida Parque España 17 en la colonia Roma Norte. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 08MAYO2026.- Una mujer dependiente de tienda muestra la cerámica artesanal de alta gama durante la inauguración de la nueva sucursal de la diseñadora Perla Valtierra, ubicada en avenida Parque España 17 en la colonia Roma Norte. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 08MAYO2026.- Perla Valtierra, diseñadora, durante la inauguración de su nueva tienda en avenida Parque España 17 ubicada en la colonia Roma Norte en la que se oferta una amplia variedad de cerámica artesanal de alta gama. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 08MAYO2026.- Perla Valtierra, diseñadora, durante la inauguración de su nueva tienda ubicada en avenida Parque España 17 ubicada en la colonia Roma Norte en la que se oferta una amplia variedad de cerámica artesanal de alta gama. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 08MAYO2026.- Inauguración de la nueva sucursal de la diseñadora Perla Valtierra, ubicada en avenida Parque España 17 en la colonia Roma Norte, en la que se ofertan una amplia variedad de cerámica artesanal de alta gama. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 08MAYO2026.- Inauguración de la nueva sucursal de la diseñadora Perla Valtierra, ubicada en avenida Parque España 17 en la colonia Roma Norte, en la que se ofertan una amplia variedad de cerámica artesanal de alta gama. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 25MARZO2026.- Antes del Domingo de Ramos, que forma parte de la Semana Santa, artesanos que trabajan la palma se instalan en la explanada de San Cristóbal Huichochitlán en Toluca. Ahí, ofrecen una amplia variedad de ramos de palma, cada uno con su propio tamaño, forma y precio. Con manos hábiles, dan vida y forma a la palma, creando hermosas piezas para la celebración. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 25MARZO2026.- Antes del Domingo de Ramos, que forma parte de la Semana Santa, artesanos que trabajan la palma se instalan en la explanada de San Cristóbal Huichochitlán en Toluca. Ahí, ofrecen una amplia variedad de ramos de palma, cada uno con su propio tamaño, forma y precio. Con manos hábiles, dan vida y forma a la palma, creando hermosas piezas para la celebración. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 25MARZO2026.- Antes del Domingo de Ramos, que forma parte de la Semana Santa, artesanos que trabajan la palma se instalan en la explanada de San Cristóbal Huichochitlán en Toluca. Ahí, ofrecen una amplia variedad de ramos de palma, cada uno con su propio tamaño, forma y precio. Con manos hábiles, dan vida y forma a la palma, creando hermosas piezas para la celebración. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 25MARZO2026.- Antes del Domingo de Ramos, que forma parte de la Semana Santa, artesanos que trabajan la palma se instalan en la explanada de San Cristóbal Huichochitlán en Toluca. Ahí, ofrecen una amplia variedad de ramos de palma, cada uno con su propio tamaño, forma y precio. Con manos hábiles, dan vida y forma a la palma, creando hermosas piezas para la celebración. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 25MARZO2026.- Antes del Domingo de Ramos, que forma parte de la Semana Santa, artesanos que trabajan la palma se instalan en la explanada de San Cristóbal Huichochitlán en Toluca. Ahí, ofrecen una amplia variedad de ramos de palma, cada uno con su propio tamaño, forma y precio. Con manos hábiles, dan vida y forma a la palma, creando hermosas piezas para la celebración. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO.COM

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