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NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 03JUNIO2026.- Artesanas del municipio de Naupan que colaboran en la elaboración de prendas para la marca "Someone Somewhere" reconocieron que el ritmo de trabajo implica una organización constante entre sus actividades personales a pesar de que sus jornadas laborales se apeguen a la ley. De acuerdo con sus testimonios su jornada oscila entre cinco y ocho horas diarias, sin exceder el límite permitido. Para el control del tiempo, cuentan con un sistema de registro que les permite llevar seguimiento de sus horas trabajadas y evitar inconsistencias en sus pagos. "Máximo son ocho horas. No podemos trabajar más porque la ley no lo permite, y el checador nos ayuda a que nos paguen lo justo", explicaron. Las artesanas destacaron que tienen libertad para tomar su tiempo de comida en el momento que lo necesiten, lo que les permite atender responsabilidades familiares, como el cuidado de sus hijos, el hogar o animales. "Salimos, vamos a casa, hacemos pendientes y regresamos a trabajar", señalaron. En términos económicos, la comparación constante con el trabajo en el campo revela el nivel de precariedad normalizada, varias artesanas afirman sentirse "bien" con su ingreso, no necesariamente porque sea suficiente, sino porque lo consideran menos duro que otras alternativas laborales. "En el campo es peor", señalaron, recordando experiencias donde incluso debían trabajar con hijos pequeños en condiciones adversas. Sin embargo, la contradicción aparece al contrastar su pago con el valor final de las prendas que elaboran, las cuales pueden venderse entre 4 mil y 5 mil pesos. Aun así, muchas descartan el conflicto al destacar que la empresa proporciona los materiales e insumos necesarios. "No ponemos nada, todo nos lo dan", mencionan, en una lógica donde el acceso a herramientas básicas se percibe como un beneficio adicional y no como una obligación del empleador. Las trabajadoras indicaron que algunas cuentan con acceso a un seguro particular, el cual, aunque no siempre es utilizado, representa un respaldo en caso de emergencias médicas. El caso de Naupan expone las tensiones de la llamada moda social en México, donde los proyectos que se presentan como impulso al desarrollo comunitario enfrentan cuestionamientos sobre las condiciones reales de trabajo y la distribución de beneficios. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 17OCTUBRE2025.- Familiares, amigos y vecinos despidieron este viernes a la señora Juana Audelia Valencei González, quien perdió la vida durante la tormenta que afectó a la región norte del estado. Entre rezos, flores y muestras de solidaridad, la comunidad acompañó a la familia en su despedida, marcada por el dolor y la esperanza. Las labores de búsqueda continúan en la zona para localizar al señor Albino Calderón Islas, quien permanece desaparecido tras el paso del fenómeno meteorológico. Autoridades y voluntarios mantienen los esfuerzos en medio de las difíciles condiciones en la sierra norte. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 17OCTUBRE2025.- Familiares, amigos y vecinos despidieron este viernes a la señora Juana Audelia Valencei González, quien perdió la vida durante la tormenta que afectó a la región norte del estado. Entre rezos, flores y muestras de solidaridad, la comunidad acompañó a la familia en su despedida, marcada por el dolor y la esperanza. Las labores de búsqueda continúan en la zona para localizar al señor Albino Calderón Islas, quien permanece desaparecido tras el paso del fenómeno meteorológico. Autoridades y voluntarios mantienen los esfuerzos en medio de las difíciles condiciones en la sierra norte. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 17OCTUBRE2025.- Familiares, amigos y vecinos despidieron este viernes a la señora Juana Audelia Valencei González, quien perdió la vida durante la tormenta que afectó a la región norte del estado. Entre rezos, flores y muestras de solidaridad, la comunidad acompañó a la familia en su despedida, marcada por el dolor y la esperanza. Las labores de búsqueda continúan en la zona para localizar al señor Albino Calderón Islas, quien permanece desaparecido tras el paso del fenómeno meteorológico. Autoridades y voluntarios mantienen los esfuerzos en medio de las difíciles condiciones en la sierra norte. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
NAUPAN, PUEBLA, 17OCTUBRE2025.- Familiares, amigos y vecinos despidieron este viernes a la señora Juana Audelia Valencei González, quien perdió la vida durante la tormenta que afectó a la región norte del estado. Entre rezos, flores y muestras de solidaridad, la comunidad acompañó a la familia en su despedida, marcada por el dolor y la esperanza. Las labores de búsqueda continúan en la zona para localizar al señor Albino Calderón Islas, quien permanece desaparecido tras el paso del fenómeno meteorológico. Autoridades y voluntarios mantienen los esfuerzos en medio de las difíciles condiciones en la sierra norte. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
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