• viernes, 17 de abril de 2026

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Quema Caballero de Fuego

Michael Balam Chan

NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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Michael Balam Chan

NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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Michael Balam Chan

NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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Michael Balam Chan

NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

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Michael Balam Chan

NUNKINÍ, CAMPECHE14NOVIRMBRE.-En el poblado de Nunkiní, donde la fe y la historia respiran en cada calle, revive cada año una de las ceremonias más singulares de la región, la quema del Caballero de Fuego. Personaje, conocido en maya como Dzuli Ka'ak, nació hace más de un siglo, cuando la viruela negra obligó a los pobladores a buscar consuelo espiritual en su patrón, San Diego de Alcalá.Para representar la enfermedad, los habitantes elaboraron un muñeco de cuerpo humano al que depositaron sus miedos, súplicas y esperanzas. Al quemarlo, creían que también desaparecía el mal que los amenazaba. Aquel gesto sencillo se transformó con el tiempo en un ritual lleno de simbolismo, devoción y cultura.Hoy, el Caballero de Fuego recorre las calles acompañado por música de charanga y por habitantes que, entre ofrendas y plegarias, le piden peticiones de salud y protección. Los pañuelos atados a sus brazos, así como los sombreros, zapatos y dinero que lo acompañan, cuentan historias de agradecimiento y promesas cumplidas.En 1991, una segunda figura se sumó a la celebración: la Mestiza o Xunáan K'áak. Su origen se remonta a una epidemia de cólera, cuando los pobladores decidieron crearla para absorber el mal y preservar la vida de la comunidad. Desde entonces, ambas figuras caminan juntas como símbolos de equilibrio y resguardo.El momento culminante llega frente a la iglesia, donde las figuras son quemadas entre explosiones de pólvora. Tras el fuego, los pobladores se acercan para recoger fragmentos chamuscados de las vestimentas o de las ofrendas. La tradición dice que estos restos guardan un poder especial, protegen el hogar, atraen la salud y alejan el mal durante todo el año. Pero también representa un compromiso, regresar al siguiente año para agradecer los favores recibidos y renovar la fe.La celebración se repite dos veces al año, en abril solo con el Caballero de Fuego y en noviembre junto a la Mestiza, manteniendo una tradición que s

CIUDAD DE MÉXICO, 20OCTUBRE2025.- Aspecto del proceso de fermentación del pan de muerto en la panadería de las Panas. FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 20OCTUBRE2025.- Las panas es un proyecto de panadería autogestiva creado por mujeres para la comunidad; Rosalía, Alma, Belén, Mar, Dulce, Ilse, Paulina, Dhalia, Denisse, Arely, Lalo y Gaby son parte del equipo en el que no solo encontrarás pan de temporada como ahora el pan de muerto fresco, esponjoso y con auténtico sabor a naranja también con rellenos de avellana o de cardamomo, también a través de sus “amasadas” gratuitas mensuales invitan a las personas de todas edades a una clase de panadería con el fin de hablar, compartirse y crear comunidad. En el espacio también cuentan con un proyecto de apoyo psicológico para mujeres y clases de pan desde aprender a prepararlo hasta sacar costos para que las mujeres tengan independencia económica. Su producto estrella ahora es el pan de muerto con precios desde los $50 hasta $72 el jumbo y se ubican en Avenida del Taller 24 cerca al metro San Antonio Abad. FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 20OCTUBRE2025.- Las panas es un proyecto de panadería autogestiva no solo encontrarás pan de temporada como ahora el pan de muerto fresco, esponjoso y con auténtico sabor a naranja también con rellenos de avellana o de cardamomo, también a través de sus “amasadas” gratuitas mensuales invitan a las personas de todas edades a una clase de panadería con el fin de hablar, compartirse y crear comunidad. En el espacio también cuentan con un proyecto de apoyo psicológico para mujeres y clases de pan desde aprender a prepararlo hasta sacar costos para que las mujeres tengan independencia económica. Su producto estrella ahora es el pan de muerto con precios desde los $50 hasta $72 el jumbo y se ubican en Avenida del Taller 24 cerca al metro San Antonio Abad. FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 20OCTUBRE2025.- Pan en forma de calabaza relleno salado. Su producto estrella ahora es el pan de muerto con precios desde los $50 hasta $72 el jumbo y se ubican en Avenida del Taller 24 cerca al metro San Antonio Abad. FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 20OCTUBRE2025.- Las panas es un proyecto de panadería autogestiva creado por mujeres para la comunidad; Rosalía, Alma, Belén, Mar, Dulce, Ilse, Paulina, Dhalia, Denisse, Arely, Lalo y Gaby son parte del equipo en el que no solo encontrarás pan de temporada como ahora el pan de muerto fresco, esponjoso y con auténtico sabor a naranja también con rellenos de avellana o de cardamomo, también a través de sus “amasadas” gratuitas mensuales invitan a las personas de todas edades a una clase de panadería con el fin de hablar, compartirse y crear comunidad. En el espacio también cuentan con un proyecto de apoyo psicológico para mujeres y clases de pan desde aprender a prepararlo hasta sacar costos para que las mujeres tengan independencia económica. Su producto estrella ahora es el pan de muerto con precios desde los $50 hasta $72 el jumbo y se ubican en Avenida del Taller 24 cerca al metro San Antonio Abad. FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. En la imagen Rosario Hernández, ojea un ejemplar de la colección de filosofía. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. En la imagen Aldo Casillas, ojea un ejemplar de la colección de códigos españoles que data de 1847. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

CIUDAD DE MÉXICO, 26ABRIL2025.- En la calle de Donceles en el centro histórico a pesar de la innovación de libros electrónicos o la instantaneidad de compra y venta por medio de internet, persisten las emblemáticas "librerías de viejo" o también conocidas "de segunda mano". Tal es el caso de la librerías "Selecta" y "Regia", las cuales con más de 50 y 30 años desde su establecimiento por los “Hermanos López Casillas” continúan ofertando una inmensa variedad de ejemplares, algunos datan del año 1800. "Aquí se encuentran desde los básicos de remate, hasta los "viejos" que pueden ser muy valiosos u obsoletos, es un mundo muy ambiguo, cada cliente es un caso que buscan cosas muy particulares”, comentó Aldo Casillas, sobrino de Ubaldo Casillas, fundador de "Selecta". En dicha búsqueda ejercida por los más concentrados coleccionistas, se pueden encontrar tesoros como lo comenta Rosario Hernández, dueña de la librería Regía “tuvimos en nuestra colección un incunable (libro antes de 1501) de canto en alemán, con ilustraciones increíbles, la cual fue vendida a un político”. A pesar de que algunas librerías se han logrado adaptar ofreciendo recorridos “bibliófilos” para fomentar la venta de ejemplares, clubs de lectura, prestar sus instalaciones para comerciales, anuncios y proyectos escolares, no todos ha corrido con la misma suerte “La última etapa temporada buena que recuerdo fue a principios de los años dos mil, desde entonces mi esposo Juan cerro 4 librerías que se encontraban aquí a lo largo de Donceles”, puntualizó Rosario. En total, solo quedan más de 20 librerías de viejo en dicha calle de la capital que comparten algo en común, buscar perdurar y crear un sentido de comunidad entre los lectores. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

Fiesta Señor Esquipulas

Isabel Mateos Hinojosa

LÁZARO CARDENAS CHILIL, CHIAPAS, 18ENERO2025.- Autoridades tradicionales de la región Tsotsil de Chiapas realizaron la tradicional fiesta para celebrar al señor de Esquipulas, en la cual las mujeres más grandes del pueblo tienen el encargo de la preparación de la Chicha, una preparación a base de maíz y azúcar. Se realizan procesiones en las principales calles de la localidad para ir adornando la iglesia y al Santo ponerle ropa nueva, para finalizar la fiesta se lleva a cabo el tradicional jaripeo de la región en el que ganaderos de los alrededores prestan toros para jugarlos.  FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM

Fiesta Señor Esquipulas

Isabel Mateos Hinojosa

LÁZARO CARDENAS CHILIL, CHIAPAS, 18ENERO2025.- Autoridades tradicionales de la región Tsotsil de Chiapas realizaron la tradicional fiesta para celebrar al señor de Esquipulas, en la cual las mujeres más grandes del pueblo tienen el encargo de la preparación de la Chicha, una preparación a base de maíz y azúcar. Se realizan procesiones en las principales calles de la localidad para ir adornando la iglesia y al Santo ponerle ropa nueva, para finalizar la fiesta se lleva a cabo el tradicional jaripeo de la región en el que ganaderos de los alrededores prestan toros para jugarlos.  FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM

Fiesta Señor Esquipulas

Isabel Mateos Hinojosa

LÁZARO CARDENAS CHILIL, CHIAPAS, 18ENERO2025.- Autoridades tradicionales de la región Tsotsil de Chiapas realizaron la tradicional fiesta para celebrar al señor de Esquipulas, en la cual las mujeres más grandes del pueblo tienen el encargo de la preparación de la Chicha, una preparación a base de maíz y azúcar. Se realizan procesiones en las principales calles de la localidad para ir adornando la iglesia y al Santo ponerle ropa nueva, para finalizar la fiesta se lleva a cabo el tradicional jaripeo de la región en el que ganaderos de los alrededores prestan toros para jugarlos.  FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM

Fiesta Señor Esquipulas

Isabel Mateos Hinojosa

LÁZARO CARDENAS CHILIL, CHIAPAS, 18ENERO2025.- Autoridades tradicionales de la región Tsotsil de Chiapas realizaron la tradicional fiesta para celebrar al señor de Esquipulas, en la cual las mujeres más grandes del pueblo tienen el encargo de la preparación de la Chicha, una preparación a base de maíz y azúcar. Se realizan procesiones en las principales calles de la localidad para ir adornando la iglesia y al Santo ponerle ropa nueva, para finalizar la fiesta se lleva a cabo el tradicional jaripeo de la región en el que ganaderos de los alrededores prestan toros para jugarlos.  FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM

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