Notas, melodías, compases y ritmos se convierten en meras evocaciones al quedar plasmadas en fotografías. No hay sonido, pero lo escuchamos. No hay vibraciones, pero el cuerpo las siente.

No hay acordes o tonos, pero podemos imaginarlos y, en una de esas, hasta componer mentalmente. Llevar la música –así, en general– a convertirse en imágenes fijas que, sin embargo, nos mueven y se mueven, es un reto mayúsculo al que convocó Cuartoscuro en su CONCURSO DE FOTOGRAFÍA 2020, bajo el tema CON LA MÚSICA POR DENTRO.

No bastaba sólo con mirar pasar a los músicos, observar algún instrumento, asistir a un concierto. Había que ir más allá y capturar esencias, sentimientos, sensaciones. Ahí está ese saxofón que se niega a ser el protagonista para dejar, en cambio, una estela sonora; de entre la escasa luz de las farolas, surge el cantor que, como una sombra más, vemos a punto de entonar, quizá, una serenata; allá van, en su travesía de un pueblo a otro, los músicos indispensables en la celebración purépecha del nuevo año.

La creatividad de los participantes se materializó en retratar no sólo a los músicos, a los instrumentos, al conjunto que desborda; hay momentos atrapados, placeres al son, objetos que nos traen a la música comprimida en tiempos pasados. ¿Qué más? Que la música suene a través de las imágenes…

LALO CARRILLO retrata el mundo como lo ve a través de sus ojos tocados por el queratocono: la falta de nitidez, la visión borrosa y doble, nos acercan a su forma de observar y estar en el mundo en una explosión de formas, luces y colores que hacen única la realidad que nos comparte 54

Portada: primer lugar del concurso. Notas al ritmo. Concierto de jazz en la ciudad de Colima, en el Auditorio Universitario Coronel Pedro Torres Ortiz. Octubre, 2018. (Detalle) © OMAR ALEJANDRO CARRILLO QUINTERO (Colima)

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