Por Carolina Romero

En una época difícil, en la que prácticamente todo el mundo está en aislamiento y cada día parece domingo, el músico francés -y aficionado de la fotografía- Vincent Morla desafió al aburrimiento de la cuarentena por la pandemia de coronavirus al recrear algunas de las fotografías más icónicas de la historia.

Desde La niña afgana, de Steve McCurry; La muerte de un miliciano, capturada por Robert Capa; Autorretrato espejo, de Vivian Maier; Arma 1, de William Klein, y hasta la emblemática imagen Detrás de la estación de Saint-Lazare, de Henri Cartier-Bresson, Morla se apropia de una manera creativa de las escenas y logra dotarlas de un toque de humor e ingenio que simplemente rompe con la solemnidad y maestría que las caracteriza dentro del mundo de la fotografía.

“Me enamoré de la fotografía cuando vi La sal de la tierra, de Wim Wenders. Compré una cámara el día que la vi. Desde entonces, siempre lo tengo conmigo. Gracias a la cámara, siempre trato de ver cosas hermosas, divertidas o inusuales, incluso cuando estoy en lugares oscuros”, cuenta Morla en entrevista con Cuartoscuro.

Al principio, el músico parisino sólo tomaba fotos por ese motivo. Luego le mostró su trabajo a sus amigos y familiares, quienes lo animaron a participar en algunos concursos. “Gané algunos de ellos, fui finalista en el Miami Street Photography Festival en 2018 y comencé a exhibir y vender algunas de mis fotos”, narra.

Desde el inicio del confinamiento en Francia a causa del Covid-19, las dos cosas que más extraña Morla son ver a las personas que ama y tomar fotos.

“Vivo solo en mi departamento y un día no me sentía muy bien. Así que traté de encontrar algo que hacer. ‘Si no puedes ir al museo, haz que el museo venga a ti’, ese es el nombre de la serie de fotos que tomé. Comencé a disfrazarme como en las famosas fotografías de artistas que amo. Lo hice para divertirme y compartirlo con mi familia y amigos y hacerlos pasar un buen rato”.

Sin embargo, cuando Morla publicó la serie de imágenes en Facebook, personas que no conocía comenzaron a compartirlas, a comentarlas, a reír y a enviarle mensajes agradeciéndole porque les había arrancado una sonrisa del rostro.

“Realmente me calentó el corazón. He tomado nuevas fotos para algunas series que publicaré en mi página de Facebook e Instagram”, dice.

En cuanto pase la cuarentena, Morla piensa exhibir sus fotografías en su departamento, convertirlo en una especie de museo durante una semana y así compartir su manera de inspirarse y ver la fotografía, además de conocer a mucha gente. 

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