El fotógrafo español Juan Manuel Díaz Burgos, muestra su trabajo más reciente “Trópico de Cáncer” en el Palacio de Pedreño (edificio Cajamurcia), Cartagena, el 23 de octubre, además de presentar el libro que contiene esta exposición.

La obra llevó seis años de producción y se compone de 40 fotos de 100×100 cm. Las imágenes se expusieron previamente en el Archivo General de Murcia en España y en la Sala Amárika de Vitoria en el País Vasco. Aquí el texto de la exposición.

Trópico de Cáncer, espacio donde la eclíptica corta la esfera terrestre en una latitud máxima de 23º26′ 16″ N. En concreto, aquellas tierras en donde la línea tropical se aproxima a dos islas bañadas por el mar de las Antillas, y donde sus costas están delimitadas por el océano Atlántico al N y E y, el mar Caribe al S. Sus nombres Cuba y La Española. Asentados en sus tierras subtropicales, tres países soberanos, Cuba, República Dominicana y Haití, comparten buena parte de lo que la cultura y la naturaleza geográfica les ha proporcionado a lo largo de sus cortas vidas.

Durante mas de veinte años he recorrido estos territorios. A lo largo de todo este tiempo he captado miles de imágenes de estos lugares y estas gentes, con el fin de arrebatar emociones y sentimientos para conocerlos y entenderlos mejor, y siempre con el factor humano como primer objetivo.

En este proyecto intento sustraerme del componente más importante en mi trabajo; la persona, para interpretarlo en otra clave. Aquella que a través de la iconografía la describe, y que a lo largo del tiempo la ha ido estereotipando. Representaciones de un mundo idealizado tanto en lo social como en lo religioso, donde la consecución de la felicidad por un lado y la conquista de un mundo más allá de lo terrenal condicionan las culturas y actitudes de las personas.

Utilizo la persona como un ente, un objeto puente en donde poder manifestar los conceptos reales de mi propósito. Descarto la mirada como máximo exponente que determina la identificación, para intentar adentrarme en aquellos detalles y percepciones que definen las costumbres de una cultura. Una venda amarilla, cercana a ese color que deslumbra a buena parte de los habitantes de esta tierra, nos priva de las mismas, y al mismo tiempo, nos invita a descifrar aquellas utopías y tópicos más comunes, y a interpretar los conocimientos, sabiduría y rituales más tradicionales de este lugar.

Formas de lo banal, de la cultura, la naturaleza, la religión, el fetichismo, o del estereotipo, a través de elementos que lo acomodan para intentar mostrar un territorio común, llamado; TRÓPICO.

www.diazburgos.com

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