Sobre Habilitados, guerreras y más…


Entrevista a Marcela Taboada
Anasella  Acosta
Oaxaca de Juárez.— Marcela Taboada, de los Taboada de Puebla, de los Taboada de antes, es una mujer de 53 años, tiene dos hijos: Teo y Ángel. Desde hace dos décadas vive en Oaxaca, aquí llegó luego de haberse casado, y aquí sigue tras su divorcio porque aprendió que las mujeres no tienen más opción que ser aguerridas y mirar hacia adelante.
Su padre volaba en aeroplanos, su abuelo Ángel tomaba películas, y su tío abuelo, Domingo, el “loco” Domingo, vigilaba las estrellas variables y era fanático del tiempo. Marcela, la quinta de seis hermanos, sabe que esos tres hombres influyeron en su pasión y gusto por las imágenes. Ella estudió diseño gráfico, pero es por azar y por hacer, fotógrafa.
En un día idóneo para volar —como observa Marcela—, con un cielo brillante de azul, sin nubes y con viento suave, pero con los pies felizmente en el piso, bebiendo un chocolate-atole en la fonda La florecita del mercado La Merced, comienza una charla extensa que ha tenido como pretexto un trabajo fotográfico sobre la discapacidad, o mejor, la habilidad, que Marce, como le dicen sus amigos, realizó hace un par de meses.
“La directora del CRIT (Centro de Rehabilitación Infantil Teletón) Oaxaca, María Elena Marrufo, me dijo que querían hacer una exposición por su décimo aniversario… Cuando me dijeron que querían fotos a color y niños sonrientes, les dije que estaban con la fotógrafa equivocada, porque realmente la discapacidad es dura y difícil. Yo voy a fotografiar la discapacidad como la estoy viendo, les dije, y con todo respeto, sin amarillismo, pero en blanco y negro. Tuve las puertas abiertas”.

© Marcela Taboada. Iris en estimulación múltiple sensorial. de la serie Habilitados. Oaxaca, 2011

Si quieres leer más te invitamos a leer la versión impresa en Cuartoscuro 111.

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Un comentario

  1. Que tal Marcela. Antes que nada felicidades por tus fotos y por tu aportación; en realidad la fotografía en blanco y negro tiene mucho para brindar y pienso es parte del arte. Pero me gustaría compartirte también mi opinión: la «discapacidad» si podría considerarse en blanco y negro, como bien dices cuando es dura y difícil, cuando las cosas de la vida se complican porque tu cuerpo o mente no responden como quisieras, cuando la gente a tu alrededor «mira» con desprecio, miedo o ignorancia…. pero sabes? mirar la diversidad de capacidades que tenemos las personas (como tu capacidad para fotografiar o la mía para expresarme) o la capacidad diferente de los niños para expresarse y aprender del mundo que los rodea, también puede ser a color y con sonrisas. Los niños con capacidades diferentes sonríen cuando reciben aceptación, amor y atenciones, cuando juegan, cuando logran un paso más en su aprendizaje y también cuando realizan terapias que son de su agrado (por supuesto un estiramiento los hará llorar o no agradarles). Con todo respeto a tu trabajo y solo por compartirte un punto más de vista. Aleida, mamá de Adrián con diagnóstico de parálisis cerebral y retraso en el desarrollo.

  2. Hola Marcela un ojo majico que capta lo profundo de los seres y cosas que nos rodean,me agradaria contar con tu presencia en un desayuno almuerzo en el hotel Mision de los A

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