Curada por Clément Chéroux, conservador del Centre Pompidou de París, la exposición “Henri Cartier-Bresson. La Mirada del Siglo XX” es imprescindible pues a medida que se recorre la exhibición, el hombre, el gran productor del “instante decisivo”, salta a la vista, alejado del arquetipo de fotógrafo de Magnum, agencia de fotoperiodismo que fundó en 1947 junto a los fotorreporteros Robert Capa, David Seymour “Chim”, George Rodger y Bill Vandivert.

Decía Cartier- Bresson, para muchos la referencia parental del fotoperiodismo, “al que no le guste esperar no podrá ser fotógrafo”, otorgándole así al reportero gráfico la responsabilidad de la espera, aunque no bastaría con eso… se ve claramente en sus imágenes, cuya lectura arroja un dejo de pericia, destreza, temple, “es poner la cabeza, los ojos y el corazón en el mismo eje”, solía decir. Más allá de la paciencia, la mirada debe cultivarse desde el alma, esa mirada fotográfica que es producto de la acumulación de imágenes inconscientes e impulsivas.

Un distintivo de esta retrospectiva, integrada por 350 fotografías, es su conformación por tres núcleos cronológicos: el período de influencia surrealista, el sentido político de su fotografía, y su etapa en la Agencia de Fotografía Magnum, uno de los momentos más icónicos del fotógrafo francés.

La muestra se inauguró ayer en el marco del 80 aniversario de la primera exposición del fotógrafo en México, aquella exposición en donde compartió el espacio con uno de sus colegas, Manuel Álvarez Bravo.

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Jerusalén, Israel 1967, © Henri Cartier-Bresson /Cortesía INBA

La exposición 

 “Soy visual […] Observo, observo y observo. Yo comprendo con los ojos”.

Henri Cartier-Bresson

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes a través del Museo del Palacio de Bellas Artes, en colaboración con el Centro Pompidou y la Fundación Cartier- Bresson presentan la primera gran retrospectiva del artista Henri Cartier-Bresson tras su muerte en 2004, con el objetivo de ampliar el enfoque que se ha dado a su obra, a través de casi 400 obras, entre las que se incluyen fotografías, pinturas, dibujos y películas.

Se expondrán tres de los principales momentos dentro de la vida del artista; el primero, de 1926 a 1935, marcado por su contacto con el surrealismo, los primeros pasos en la fotografía y los grandes viajes a través de Europa, México y los Estados Unidos; el segundo momento comienza en 1936 a su regreso de los Estados Unidos y se extiende hasta 1946 con una nueva partida hacia Nueva York, en este apartado se retrata su compromiso político, su trabajo para la prensa comunista, su incursión en el cine y los avatares de la guerra; el último periodo, retrata la creación de la agencia fotográfica Magnum en 1947 y concluye a principios de los años 70, momento en que el fotógrafo interrumpe su actividad como reportero.

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Simiane la Rotonde, Francia 1969, © Henri Cartier-Bresson /Cortesía INBA

La línea conceptual de la exhibición retoma su trabajo en México, donde se revelan sus recorridos por los barrios de La Lagunilla y La Merced, así como su relación con los artistas de la época.

El proyecto ofrece una doble propuesta: recordar su obra para mostrar su evolución en la fotografía, su complejidad y diversidad; y leer la historia del siglo XX a través de 398 obras que incluyen; fotografías, grabados, pinturas, dibujos y películas de su autoría.

Henri Cartier-Bresson está compuesta con obras provenientes de colecciones internacionales, entre las que destacan la Fondation Cartier-Bresson, Madame Anne Cartier-Bresson, Biblioteca Kandinsky, Alain Sinibaldi, Clément Chéroux, Centro Pompidou, entre otras.

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Hyères, Francia, 1932 Plata sobre gelatina, copia de 1946 / Colección Fondation Henri Cartier- Bresson, París, © Henri Cartier-Bresson /Magnum Photos, courtesy Fondation Henri Cartier- Bresson

El fotógrafo 

Desde muy temprana edad, Cartier-Bresson toma afición por la fotografía. Desde mediados de la década de 1920 pinta con regularidad junto a Jacques Émile Blanche o Jean Cottenet, antes de incorporarse a la academia de André Lhote. Sus cuadros más antiguos conservados datan de 1924 y muestran una evidente influencia de Paul Cézanne. En el taller de André Lhote, el joven Cartier- Bresson adquiere conocimientos de geometría: los lienzos que pinta entre 1926 y 1928 poseen una esmerada composición, con arreglo a los principios del número áureo. Al mismo tiempo empieza a relacionarse con los surrealistas y a realizar collages al estilo de su amigo Max Ernst.

La producción del autor se inicia en la década de 1920, caracterizada por esa doble vertiente de pintura y fotografía practicadas como afición. En todos sus trabajos se refleja su amor por el arte, las horas empleadas en leer o en contemplar cuadros en los museos, la marca profunda de las enseñanzas de André Lhote y la relación con sus amistades norteamericanas: Julien Levy, Caresse y Harry Crosby, Gretchen y Peter Powel. Junto al primero de ellos, Cartier-Bresson se inicia en las artes de la composición, y en compañía de los segundos descubre las fotografías de Eugène Atget y las de la corriente de la Nueva Visión.

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​Srinagar,Cachemira, India 1948 , © Henri Cartier-Bresson /Cortesía INBA

En casa de Jacques-Émile Blanche, Cartier-Bresson conoce a René Crevel, por él que empieza a frecuentar los círculos surrealistas, alrededor de 1926, lo que le dejará marcada una actitud surrealista: el espíritu subversivo, el gusto por el juego, el espacio cedido al subconsciente, el placer del deambular urbano, y una cierta predisposición a abrazar el azar.

Al igual que la mayoría de sus amigos surrealistas, Cartier-Bresson comparte muchas de las posturas comunistas en política. Tras los violentos tumultos organizados en París por las ligas de extrema derecha en 1934, que en aquel momento se percibieron como un riesgo de extensión a Francia del auge del fascismo europeo, su compromiso se hace más tangible, y firma muchas octavillas en pro de la «llamada a la lucha» y la «unidad de acción» de las fuerzas de izquierdas. Durante sus viajes a México y Estados Unidos, en 1934-1935, la mayoría de las personas con las que se relaciona asiduamente están muy involucradas en la lucha revolucionaria. A su regreso a París en 1936, Cartier-Bresson se ha radicalizado: participa con regularidad en las actividades de la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios (AEAR), y empieza a trabajar para la prensa comunista.

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Madrid, España, 1933 Plata sobre gelatina, copia de finales de los años setenta / Colección Fondation Henri Cartier- Bresson, París, © Henri Cartier-Bresson /Magnum Photos, courtesy Fondation Henri Cartier- Bresson

En febrero de 1947 Cartier-Bresson inaugura su primera gran retrospectiva institucional en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York. Meses más tarde, junto con Robert Capa, David Seymour,  George Rodger y William Vandivert, funda la agencia Magnum, que se convertirá rápidamente en una de las referencias mundiales en materia de reportajes gráficos de calidad.  Desde 1947, y hasta principios de la década de 1970, se multiplicaron sus viajes y reportajes por todos los rincones del mundo, trabajando para la práctica totalidad de las grandes revistas ilustradas internacionales. Cabe resaltar que Cartier-Bresson consiguió mantener un altísimo grado de calidad en su producción fotográfica durante su etapa como reportero. Desde la década de 1970, Cartier-Bresson se retira de los asuntos de la agencia.

Además de la exposición, el Museo del Palacio de Bellas Artes tiene preparada una agenda de activiades en torno a la muestra.

Consulta el programa aquí 

La exposición “Henri Cartier-Bresson. Mirada del Siglo XX” permanecerá abierta al público a partir del 25 de febrero y hasta el 17 de mayo de 2015 en la sala Nacional, Diego Rivera, e Internacional del Museo del Palacio de Bellas Artes.

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