Habían pasado 12 años desde aquel junio de 1986, cuando Pedro Valtierra fundó la agencia Cuartoscuro con la idea de dejar un registro documental de la historia de nuestro país convertido en fotografías, y retratado por autores mexicanos.

Entonces, la revista homónima cumplía ocho años de existir como una alternativa para que los fotógrafos mexicanos dieran a conocer su trabajo, para abrir un espacio que diera protagonismo a la imagen y no la redujera a una publicación en recuadro de una, dos o, a lo mucho, tres columnas de una plana en un periódico…

Pero la idea del director de Cuartoscuro no se detuvo ahí. Pedro Valtierra sabía de qué pie cojeaba el medio fotográfico: reducidas oportunidades para presentar la obra de autores novatos, pocos apoyos económicos para la realización de proyectos documentales, mucho menos sitios culturales que abrieran sus puertas a exposiciones de fotógrafos que acudieran sin recomendación…

¿Por qué no hacer un concurso?

La meta era clara: fomentar la producción fotográfica creativa, así como generar
espacios de difusión y premiación a la fotografía mexicana de calidad. Además de brindar premios económicos, en especie y a través de exposiciones que significaran un verdadero aporte al quehacer fotográfico de los autores.

A partir de entonces, desde 1998, Cuartoscuro ha convocado 35 concursos tanto nacionales como a nivel mundial. Entre ellos, destacan el 1er concurso de Fotografía Interuniversitaria El sentido de los elementos, en 1999; el concurso de Fotografía Juvenil de Zacatecas, en 2005; Migración, en 2007; Las artesanías y el arte popular de Zacatecas, en 2008; Agua, en 2012; Identidad América Latina, en 2016; El Tiempo, en 2017, por mencionar algunos.

Este año, el llamado a los amantes de la fotografía es a retratar algo que escuchamos todo el tiempo, que está presente en todas las actividades que nos rodean: en el transporte público, entre los puestos del mercado, en la fiesta de quinceaños, en la cantina y los restaurantes, en las calles, en la tocada improvisada en cualquier barrio, en la tranquilidad de la casa… la música siempre está ahí.

Preferencias aparte, hay decenas de géneros y manifestaciones: el canto cardenche que surge de las gargantas de los pueblos del semidesierto, la redova y acordeón que adornan con su sonido los corridos norteños, el trío violín- viola-violoncelo en pleno allegro de un concierto clásico, la trompeta que se mueve al compás del baile de la banda, el estruendo metálico que causa furor en el rock pesado, el requinteo presente en la tradición del bolero, el dulzón coro del pop, las inconfundibles notas que nos hacen saltar y cantar abrazados cuando llega el mariachi, los oboes y clarinetes que predominan en bandas de las sierras de pueblos del sur, el cantadito sinuoso que caracteriza el popular reggaetón, la alegría que se desprende de una polka, el rápido deslizarse de las baquetas por las teclas de una marimba…

El premio para el primer lugar consiste en 50 mil pesos y una cámara Nikon z7, lente 24–70mm; para el segundo puesto, 30 mil pesos y una cámara Nikon d750, lente 24–120mm, mientras que al tercer sitio se le otorgarán 20 mil pesos y una cámara Nikon d7500, lente 18–140mm. A todos los seleccionados se les publicará en la revista Cuartoscuro y recibirán un di­ploma.

Para consultar las bases e inscribirte, consulta este enlace bit.ly/2TYHf3G

 

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