Los médicos de la zona de terapia intensiva para pacientes Covid-19 del Hospital Juárez de México andan por los pasillos con el rostro marcado.

Los surcos que se les dibujan alrededor de los ojos, en la frente, nariz y mejillas son las huellas de una preparación que se ha vuelto dogmática: dos pares de guantes, uno sobre otro… cofia y protector de pies… una bata nueva por cada ingreso… un cubrebocas N95 y goggles.

Son también el rastro de una jornada que no descansa, puesto que una vez que dan un paso dentro de la zona de atención a pacientes contagiados, el personal de salud no tiene manera de salir hasta que acabe su turno.

Y a pesar de que operan máximo, sin disponibilidad de camas y de que están conscientes de que, hasta el pasado 31 de mayo, el virus había cobrado las vidas de casi 10 mil  personas y contagiado a más de 90 mil, sus sonrisas no se borran ni tampoco la satisfacción que reflejan sus miradas a través de los equipos de protección.

Saben que su batalla por la salud continúa.

Con información de Galo Cañas/ Cuartoscuro.com

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