Después del 30 de septiembre, en el penal del Topo Chico, en Monterrey, Nuevo León, sólo quedarán las historias de las miles de personas que han permanecido ahí privadas de su libertad.

En agosto pasado, el gobernador del estado, Jaime Rodríguez Calderón, afirmó que los 2 mil 685 reos que habitan el centro penitenciario actualmente serán reubicados en Apodaca y Cadereyta, debido a que el penal del Topo Chico ya no cumple con condiciones de seguridad.

El Centro de Reinserción Social abrió sus puertas en 1943, ubicado al poniente de la ciudad de Monterrey, y el cual ha sido escenario de violencia en diversas ocasiones, por lo que se le ha considerado uno de los más violentos del país:

En 1980, por ejemplo, un motín provocó el asesinato del capitán Alfonso Domene, entonces director del centro penitenciario. Asimismo, en 2016 un enfrentamiento entre cárteles rivales que operaban en la ciudad ocasionó la muerte de 49 internos.

El penal dará cabida a un centro cultural, archivo de la entidad y a museos, entre otros proyectos.

Con información de Gabriela Pérez Montiel/ Corresponsal

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