El fotomontaje de la portada anuncia la entrada al mundo hasta hace poco desconocido de Lola Álvarez Bravo. Procedentes del Archivo González Rendón,  impresiones finas, hojas de contacto, pruebas de impresión y diversos documentos permiten una nueva mirada a la obra de la fotógrafa jalisciense, la que se plasma en el libro Lola Álvarez Bravo y la fotografía de una época, una coedición de Editorial RM, el Museo Estudio Diego Rivera, el INBA y Conaculta.

El libro muestra a la Lola siempre comprometida por retratar la belleza de lo indígena, siempre consciente de la terrible marginación social, de la enfermedad  y la miseria, siempre cercana a las tradiciones populares, así como a la Lola que vivía del oficio o aquella que dejó plasmada para siempre los retratos del Dr. Átl, Rufino y Olga Tamayo, Juan Soriano, Diego Rivera, Frida Kahlo o Alice Rahon.

Están también algunas fotografías encontradas en el Archivo, las cuales son de sus alumnos, como las de Mariana Yampolsky o Raúl Abarca, así como algunas de las obras de quien fuera su esposo, Manuel Álvarez Bravo.

Pero, indiscutiblemente -y la portada no puede mentir- es un rescate de sus maravillosos fotomontajes, con los cuales encontró otra forma de expresión sumamente innovadora para la época y poco difundida en exposiciones y publicaciones. Sobre esto, vale la pena reproducir el pensamiento de la autora (de una cita tomada de Olivier Debroise, por Johanna Spanke):

“A veces quería decir algo, y la fotografía no me lo permitía. Entonces tomaba una cartulina, hacía un boceto, escogía unos negativos, los imprimía al tamaño necesario, cortaba y pegaba”. El resultado: Espectacular.

El volumen no es sólo un libro de fotografía, sino el retrato de una artista, de su época, de su contexto, gracias a la inclusión de textos de diversos autores que escudriñan en su vida, en su obra, en la personalidad de unas de las grandes fotógrafas de México.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí