Texto y fotos por Jorge Mejía

La bestia aguarda en su refugio. Espera estática a que se acumulen los miles de viajeros que buscan el momento de abordarla. Impacientes, lo único que quieren los migrantes es continuar su éxodo. La bestia espera sigilosa a que sus inquilinos se debiliten con el transcurso del tiempo… a que los 42 grados del sol quemante, el hambre acumulada, el cansancio que queda en los pies por el caminar de varios días y la desesperación de no poder avanzar en el largo camino, desgastados por una prolongada calma que puede durar hasta semanas, los haga presas fáciles.

Pero no sólo el hambre y el clima los agotan, delincuentes que los encuentran en el camino les quitan sus pocas pertenencias, violan a las mujeres, secuestran y asesinan, obligándolos en ocasiones a detener el viaje que los llevaría a una nueva vida.

Los que quedan siguen aguardando. Entre juegos, camaradería e historias pasan los días hasta que la agónica calma cambia a un estado de sobresalto, la gente comienza a salir de sus refugios improvisados, sin previo aviso la bestia está despertando…

La tierra comienza a temblar, la bestia ha arrancado su mecánica y empieza su recorrido lento. La gente se coloca al lado de las vías, son cientos, tal vez miles de migrantes. De pronto la sangre se enfría al ver al monstruo enorme, con los ojos encendidos. Resopla, exhala humo negro y ruge con un sonido que congela los músculos. Arranca su envestida, cada vez mas rápido, pareciera que no quiere que nadie la monte, todo se mueve… es hora de subir.

Los primeros  generalmente son los que tienen mayor experiencia, corren al costado de la bestia y suben dando un salto cual acróbatas. Ellos ayudan a subir a muchos mas. Escalan hasta el techo del tren y se aferran a él. Los que quedan abajo siguen luchando por subir, algunos se tropiezan mientras corren, los grupos se separan, otros tantos caen y ruedan por el piso.

Muchos se quedan atrás y tendrán que esperar nuevamente por varios días a que otro tren pase por ahí. Algunos más, los menos afortunados, son presa de la bestia, la cual los absorbe hacia sus entrañas, bajo su pesado cuerpo… destrozándolos. La bestia desgarra, arranca las piernas, los brazos, la vida, pero ese es el precio que hay que pagar para intentar subir a su lomo.

El camino sigue. Pareciera que ya no hay peligro, pero a la bestia le gusta esperar. El sol sigue debilitándolos. El sol intenso calienta el tren y los que no alcanzaron a subir van sujetos de las escaleras. El roce con el metal ya les llenó las manos de ampollas. Unos no aguantan el dolor y se sueltan del vagón.

El ferrocarril se mueve de forma hipnótica y oscilante. Vencidos por el cansancio, los migrantes caen en un sueño profundo. La bestia, caprichosa, los despierta con una gran sacudida. Los hace caer a una gran velocidad entre piedras, barrancos, espinas y en terrenos desolados. Sus cuerpos ya sin vida son el festín de animales carroñeros que habitan a los costados de las vías.

Así avanzan y repiten esta peregrinación: bajan del tren, esperan, y suben de nuevo hasta llegar al último punto donde son recibidos por un largo muro donde comienza un nuevo Vía Crucis… nuevos riesgos, nuevos abusos y, si logran cruzar a otro lado, una nueva vida para unos cuantos.

Frontera Bestia es un proyecto inédito que fue realizado durante dos años en diferentes viajes, principalmente en Veracruz, durante el trayecto que recorre la bestia.

Este proyecto muestra la fragilidad de un grupo de personas fuertes que se vuelve tan vulnerable como lo son los migrantes, así como las situaciones de vida a las que se enfrentan miles de personas de todas las edades y géneros, cruzando por un país ajeno donde se  les discrimina, encarcela, ignora y se violan sus derechos. Muchos de ellos dejan atrás a sus familias y tierra para emprender camino hacia el  que consientes de la realidad tal vez sea su último viaje.

A pesar de todas las dificultades, durante este recorrido se forman vínculos, amistades, familias temporales que se acompañan y apoyan en este sufrido éxodo, y luchan juntos contra obstáculos que van desde el hambre, la enfermedad, el cansancio, la delincuencia, los abusos y hasta la muerte.

Frontera Bestia retrata el día a día de seres humanos aforrándose a la vida en una de las situaciones mas difíciles y peligrosas a las que se puede enfrentar un ser humano: el exilio y la migración.

La frontera entre Estados Unidos y México comienza en Chiapas…

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