Con el retrato de un hombre de edad avanzada, quien porta un cubrebocas lleno de roturas por el constante uso, la fotógrafa de Cuartoscuro Graciela López fue nominada finalista de la edición 2020 del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter, dedicado al tema “Desigualdad, violencia y pobreza en tiempos de coronavirus”.

La imagen fue capturada el 25 de mayo del año pasado, en el pico de la crisis en México, cuando integrantes  de la Alianza Fraternal Suprema Mexicana de Chimalhuacán, en el Estado de México, protestaron frente a Palacio Nacional para exigir apoyo a los tianguistas que desde el 26 de marzo de 2020 no habían podido realizar sus labores por la contingencia sanitaria.

A pesar de que en el lugar había una persona que se estaba cosiendo los labios a modo de manifestación, fue otro hombre quien llamó la atención de Graciela.

Ahí, con la firme intención de protegerse del virus, un señor mayor llevaba el cubrebocas bien puesto, pero cuya tela desgastada y rota dejaba parte de su cara al descubierto. Su mirada era triste, tenía el ceño fruncido, pelo cano y sombrero.

La imagen se volvió viral en poco tiempo, pues aquel hombre que había acudido a la puerta de la sede del Ejecutivo a pedir apoyo para resistir el golpe económico de la pandemia le puso rostro a la desigualdad dentro de la crisis sanitaria.

“Me siento contenta porque esta foto es el reflejo de lo que ocurre en la sociedad y significa una inspiración más a seguir haciendo foto y seguir trabajando para ser cada día mejor fotógrafa”, comenta Graciela, quien, a pesar de los riesgos de contagio, ha documentado la pandemia gráficamente desde inicios del año pasado.

Consciente de que su profesión es vital para documentar la situación histórica que ha marcado al país y al mundo este 2020, Graciela se ha enfrentado al reto diario de salir a la calle a reportear desde hace más de un año. Primero sólo utilizaba cubrebocas y se frotaba las manos de vez en vez con gel antibacterial; hoy no comienza su jornada si no se coloca los googles, careta y mascarilla.

Recuerda con claridad  los últimos eventos que cubrió antes de la alerta sanitaria: el Vive Latino y la marcha feminista del 8 de marzo, cuando las personas estaban unas junto a otras sin miedo, se saludaban de beso o abrazo, gritaban al unísono sin una mascarilla que les cubriera la mitad del rostro.

Para ella y para todos los fotógrafos del gremio periodístico, los días de ir a retratar las sesiones en el Senado o en San Lázaro quedaron atrás… también salieron de la agenda diaria las coberturas en eventos de políticos, obras de teatro o danza y, poco a poco, su cotidianidad se convirtió en pasar horas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a la espera de encontrar señales de la implementación de medidas sanitarias. Después, de hacer guardia afuera de hospitales, de retratar traslados de pacientes, toma de pruebas, el trabajo de los médicos que combaten al virus, negocios que iban cerrando, calles vacías y poca gente en el transporte público.

A diario, la incertidumbre y el asombro la invaden al observar a las personas: “El asombro que sigo teniendo es porque veo a mucha gente escéptica por un lado y, por el otro, también he visto a gente llegar muy enferma a los hospitales, la saturación de los crematorios y panteones.

“Estoy consciente de la importancia que es documentar esta transición que estamos viviendo. Me ha tocado que la gente me diga que no quiere que tome fotos y me han enfrentado para que las borre. Es válido y cuando me han dicho que no, no lo hago, pero también me ha tocado que me digan que sí, esas personas entienden esta profesión”.

La premiación del certamen tendrá lugar de forma virtual el día 29 de abril de 2021 a las 18:00 horas.

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