Sí. Sí existen. No es un mito: Sí hay quienes -alejados de su día a día- se transforman en seres fantásticos salidos de una pantalla de cine, dejan su traje de oficina por la capa y los libros de estudiante por una espada luminosa.

El libro “Fanatic Wars”, apenas publicado por Trilce Ediciones, es justamente un viaje a través del mundo oculto -al menos para la mayor parte de los mortales- en el que conviven los fanáticos de corazón de la película que se estrenara en 1977: “La guerra de las galaxias”.

Cinta de culto, junto con sus secuelas “El imperio contraataca” y “El regreso del Jedi”, creó toda una legión de héroes anónimos que iniciaron quizá su pasión coleccionando figuras de acción para pasar a ser asistentes asiduos a las convenciones donde se reúnen los fans de “Star Wars”.

Así descubrió Marcel Rius que Chewbacca se convierte cada mañana en prefecto de escuela, que Anakin Skywalker es vendedor de motocicletas, y que como ellos, muchos otros mexicanos tienen una doble vida: una en la tierra y otra en las galaxias.

Este libro documenta, pues, el desdoblamiento entre la “vida real” y la vida vivida a través de los personajes de la película. Según comenta en el prólogo el autor de la publicación: “…surgió la idea de trabajar con el paralelismo entre la persona disfrazada y la real, en el mismo entorno. Y esto se volvió un proyecto editorial”.

Rius narra cómo quienes fue conociendo a lo largo de su introducción a este mundo conocido por tan pocos, son personas que dejan todo de lado, con tal de asistir a los eventos que se organizan o se valen de cualquier cosa producto del ingenio mexicano para fabricar un traje… “con una caja de pastel y un bote de basura hacen un R2-D2, o con una escoba, una espada láser…”

Y el autor viajó por muchas colonias de la Ciudad de México y otras como Puebla (donde se formó el primer club no oficial de fanáticos de La guerra de las galaxias, de acuerdo al crítico de cine Saúl Arellano) para fotografiar y -muy importante- entrevistar a los estudiantes, profesionistas, empleados, parejas, educadores, niños, diseñadores, actores, doctores, familias enteras, sicólogos, historiadores, edecanes y amas de casa que, despojados de la rutina diaria, se convierten en Princesas Leas, Jedis, Darth Vaders, Yodas o Stormtroopers, o muestran satisfechos una colección de juguetes y artículos prácticamente vintage que son como un tesoro que se hereda de una generación a otra.

Están también las colecciones mismas, los retratos dentro de las convenciones y los personajes coleccionables adornando una pared o de venta en un puesto de La Lagunilla.

Seguro muchos no lo sabe, pero de acuerdo al analista de cine, Saúl Arellano -quien contribuye con el texto al volumen- tras la primera convención de “Stars Wars” en México en agosto de 2001 se formó el club oficial, con un número de seguidores que ha ido creciendo año con año.

“De pronto, ser fan de Star Wars ya no era motivo de burla sino una virtud y hasta un símbolo de estatus”, concluye. Y para quienes se acerquen por primera vez a este mundo desconocido, “Fanatic Wars” puede ser la puerta de entrada. Porque sí, sí existen, y son una gran legión.

Por lo pronto, “Fanatic Wars” se presentará en la FIL de Guadalajara el 7 de diciembre a las 16:00 horas en el salón 4. Se contará con la presencia de Marcel Rius, del analista de cine Saúl Arellano y de los fans Jorge Bravo y Luis Jiménez, quienes participaron en el libro. También acudirán, luciendo sus disfraces, miembros de la Legión 501 y del Escuadrón 201, y habrá sorteos y alguna que otra sorpresa.

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