Texto y fotos por Emilio Torres

Seguimos solos en la ciudad. En lugares vacíos y escondiéndonos del miedo, creando silencios. Estamos desesperados de aguardar por otros solitarios que nos acompañen.

La paradoja del confinamiento social puede causar gran tensión y desventura a sus moradores, donde la dimensión de su espacio vital se halla severamente restringida.

¿Qué consecuencias psicológicas nos esperan?

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