© Alfredo Domínguez/ La Jornada. Cortesía: Expofotoperiodismo 2010
© Alfredo Domínguez/ La Jornada. Cortesía: Expofotoperiodismo 2010

Por Anasella Acosta

Si dejar de ver pusiera fin a los conflictos, ellos pasarían sin ver. Pero por el contrario, su mirada insistente devela, reitera, conmemora, delata, evidencia los conflictos y situaciones sociales devastadoras que no cesan sino se agudizan en contra de toda promesa política o meta milenaria.
Los fotoperiodistas en México son entes activos a pesar de la amenaza de organizaciones criminales, de instituciones policíacas, de censuras institucionales o de las propias empresas para las que laboran y de cierta incomprensión de algunos sectores intelectuales. Así lo muestra por quinto año consecutivo la Expofotoperiodismo, que en su edición 2010 reúne 277 imágenes —25 individuales y 36 series—, de 61 fotoperiodistas provenientes de 14 estados.

El actual comité organizador de esta muestra, que aglutina el trabajo fotoperiodístico de 2009, está integrado por Carlos Figueroa, Claudia Guadarrama, Gretta Hernández, Fernando Luna, Javier Otaola y Rodrigo Ramos, quienes depositaron el trabajo curatorial en las miradas de Claudia Daut, editora de fotografía para México y Centroamérica de la agencia Reuters, y en la de Víctor Mendiola, fotógrafo independiente, y socio y fundador de Vía 69. Hay que recordar que la tradición de esta muestra es convocar de forma abierta a los fotoperiodistas, quienes presentan sus propuesta de manera libre, posteriormente los curadores realizan la selección final que integra la muestra que itinera durante 2010
En esta edición destaca el tema de los diferentes formas de subsistir que los mexicanos tienen en medio de los escombros de una crisis económica a nivel global que sigue amenazando con derribar el ambigüo sostén que dejó.
El espectador transita del infortunio de “el drágón”, tragafuegos aquejado por cáncer de pulmón, a la convivencia de dos mujeres con los muertos, ¿su ocupación?: enterradoras. Más: un pescador que en su labor diaria por llenar las redes percibe 2.10 pesos por kilo de manto de calamar.
La lista continúa: un diablero, dos parejas de robacoches, los fayuqueros y vendedores de piratería en Tepito y, claro, los infaltables migrantes mirando un crepúsculo desde el techo de un tren que transporta su esperanza de humo. Más adelante los protagonistas, metáforas palpables de todos los días en un país convulso: boxeadores y luchadores desenmascarados, despelucados.
Y en una de las salas de exhibición, que un padre prohíbe ver a su hijo de diez años, por exceso de violencia, el inútil Ejército en Ciudad Juárez, el ejecutado yaciendo en el suelo o pendiendo como un histórico cristero pero está vez en medio del asfalto, el cuerpo de un secuestrado, la medialuz de dos escapistas fumadores de piedra, un refri repleto de perros asesinados, las drogas, las armas, los hilillos de sangre en Tijuana, en Juárez, en Hidalgo, en Sinaloa, en el Distrito Federal, la firma es de La Familia, Los Zetas, La línea… Y los políticos encarnación de caricatura: Carstens bateando una pelota de béisbol, José Ángel Córdova Villalobos doliéndose por la aplicación de una vacuna, Juanito miseria de un streeptese partidista, y el país que le queda grande a un presidente pequeño.
La visión del futuro inmediato queda en la imagen de un niño enfermo y encadenado, o la de un suicida, pero en afortunado contraste hay una cultura en resistencia: Los diablos bailadores de Cuajinicuilapa, las mujeres menonitas del norte, las prostitutas en pie de lucha y abanderadas por la imagen, ahora sí revolucionaria, de La soldadera, la fiesta de la diversidad sexual, el ejercicio de un fotoperiodismo novedoso que sigue las huellas de un asesino para desentrañar sus motivos.
Los fotógrafos organizados obtuvieron este lugar que ellos mismo definen como “espacio independiente donde la libertad de prensa y de expresión no tiene límites”, habría que agregar que también es un espacio donde el fotoperiodismo reivindica su razón de ser, no sujeta a caprichos teóricos o tendencias artísticas, sino comprometida con una situación que grita sus límites y nos demanda atención urgente.
En su edición 2010 la expofotoperiodismo abrió en el Museo Archivo de la Fotografía del Distrito Federal y continuará en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, en Oaxaca (Manuel Álvarez Bravo 116, Centro Histórico de Oaxaca) durante los meses de agosto y septiembre.

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© David Rochkind. Freelance. D.F. Migrantes de Centroamérica viajan arriba de un tren que parte de Arriaga, Chiapas a Oaxaca Noviembre 2009

Recuadro

Los expositores de 2010

Luis Manuel Acevedo, Luis Acosta, Eunice Adorno, Carlos Aranda, Guillermo Arias, Sergio Bautista, Juan Boites, Fernando Brito, Fair Cabrera, Germán Canseco, Gerardo Castillo, Mario Castillo, Sergio Castro, Luis Cortés, Rodrigo Cruz, Damián Chávez, Alfredo Domínguez, Ángel Flores, Rafael Franco, Diego Gallegos, Luis García Soto, Aggi Garduño, Mónica González, Héctor Guerrero, Luis Gutiérrez, Edwin Hernández, Rosalio Guisar, David Jaramillo, Eduardo Jiménez, José Manuel Jiménez, Douglas Juárez, Javier Lira, Darío López Mills, Héctor López, Jorge Dan López, Saúl López, Mario Martínez, Alexandre Meneghini, Eduardo Morales, Elizabeth Moreno, Marco Ontiveros, Fernando Ortega, J. Guadalupe Pérez, Luis Pérez Guarneros, Hermes Quetzalcoatl, Ernesto Ramírez, Fernando Ramírez, Arturo Ramos, Daniela Rea, Juan Carlos Reyes, Alejandro Rivas, David Rochkind, Heriberto Rodríguez, Alejandro Saldívar, Ronaldo Schemidt, Walter Shintani, Mario Vázquez de la Torre, Francisco Vega, Liliana Velázquez, Héctor Vivas, Adriana Zehbrauskas.

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