Cuenta la tradición que en Pomuch, Campeche, limpiar los huesos y vestir los restos de  seres queridos que fallecieron es una forma de demostrarles amor y respeto en su última morada.

El Choo Ba´ak es una costumbre milenaria que da vida a la muerte, un ritual maya único en México que representa una conexión entre vivos y muertos previo al Hanal Pixán.

Durante el rito, un momento íntimo entre familiares y difuntos, se les quita el polvo y cambia de manta para ser vueltos a colocar en su respectiva caja, con ello estarán limpios a la hora de la llegada de las ánimas.

Con la llegada del Día de Muertos, o Día de los Finados, como se le conoce en la zona maya, algunas personas encomiendan a mujeres artesanas la elaboración de los paños que arroparán a los fieles difuntos que descansan en el cementerio de Pomuch, Hecelchakán, desde seis semanas antes de su celebración en el poblado.

La elaboración de la ropa de los fallecidos, ya sea pintada o bordada, lleva entre dos y tres semanas, ya que cada una tiene un proceso distinto de confección que va desde seleccionar el tamaño del mantel o paño, elegir las figuras, como flores, animales, ángeles o algún
diseño especial que acompañará al nombre del fallecido; el pintado, secado y la
aplicación del sellador, etcétera. Es el bordado el que requiere de más tiempo.

Hace cuatro años, la limpieza de los Santos Restos. Ritual funerario de la Comunidad Maya de Pomuch fue inscrito al Patrimonio Cultural del Estado de Campeche.

Con información de Maira Tulia y Michael Balam/ Cuartoscuro.com

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