Del 28 de abril pasado a la fecha, las cosas sólo han ido de mal en peor en mi país, dice el fotoperiodista colombiano Edinson Iván Arroyo Mora, quien ha documentado parte de las protestas ciudadanas que, en un inicio, lucharon por el fin a la reforma tributaria del gobierno de Iván Duque, pero que hoy en día también exigen fin a la represión y a la brutalidad policial, reprochan la situación socioeconómica del país, la mala gestión de la pandemia y el mandato presidencial.

“Colombia está armada de coraje para luchar contra la injusticia y se une para rechazar una reforma que amenaza a todos sus habitantes, reflejando ese temor e indignación contra un gobierno que no vela por los derechos del pueblo; un pueblo que le teme más a una reforma que a ser contagiado por un un virus”, narra Arroyo Mora.

Luego de que las autoridades dispararon por primera vez contra los manifestantes, las balas y la represión no han cesado, y la cifra de personas que han perdido la vida en pie de lucha crece cada día, al igual que el número de heridos.

Desde el inicio del estallido social al 10 de mayo pasado, la ONG colombiana Temblores contabilizó mil 956 casos de violencia policial; 313 víctimas de violencia física por parte de la policía; 40 víctimas de violencia homicida, presuntamente por parte de la policía; mil 3 detenciones arbitrarias en contra de los manifestantes; 418 intervenciones violentas por parte de la fuerza pública; 28 víctimas de agresión en los ojos; 129 casos de disparos de arma de fuego por parte los agentes; 548 desaparecidos, así como 12 víctimas de violencia sexual.

Sin embargo, dice Arroyo Mora, la difusión de noticias falsas y el sesgo por parte de los medios de comunicación locales han influido de una manera que da rabia, puesto que siempre hacen eco al parte gubernamental, dejando de lado la dolorosa realidad a la que se enfrenta el pueblo colombiano.

“Los canales importantes, que son 2 RCN y Caracol, están de parte del gobierno. Ver esos medios da rabia. Estos canales privados más que informar, desinforman, están dividiendo al país. Hay medios alternativos que cuentan las cosas. Igual se ha hecho eco en el resto del mundo; sin embargo, las cosas siguen mal. No sé qué irá a pasar, pero se habla de un guerra civil”.

Bogotá, la capital colombiana, ha concentrado las protestas más grandes, pero al Paro Nacional se han sumado ciudades como Cali, Medellín, Barranquilla, Cartegena, Neiva, Villavicencio y Bucaramanga.

Actualmente, los inconformes solicitan una reforma que incluya la desintegración del Escuadrón Móvil Antidisturbios, acusado por reprimir a los protestantes. También se manifiestan contra un proyecto de reforma de salud, exigen el cumplimiento de lo acordado en el Acuerdo de Paz en 2016, rechazan las políticas militares y conservan su posición contra la fractura hidráulica y las fumigaciones con glifosato, que el gobierno pretende reiniciar.

“No hay impedimentos ante la lucha contra la injusticia; no hay virus, gobierno, tribunales, toques de queda o infracciones que silencien al pueblo. Una vez más, Colombia dijo y seguirá diciendo: “No más”. ¡La lucha continua y el paro sigue en pie!”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí